¿Un cafecito? ☕️

El café es una bebida que me ha acompañado prácticamente desde mi adolescencia. Comencé a tomar lo cuando estaba en el colegio, en educación media, pero mi consumo se intensificó – y mucho – en mi paso hacia la universidad.

Por muchos años, para mí el café fue sinónimo de “tarro”. Eran pocas las ocasiones en las cuales podía acceder a un café algo más elaborado como los de máquina. Café de grano, ni hablar.

Mantuve una rutina de consumo intenso que se sostuvo por varios años. Estaba en mis “veintes”, físicamente en mi mejor momento, y tomar 5 o más tazas al día parecía no tener efectos dañinos. Cuando me acerqué hacia los 30 fue cuando comencé a notar algunos efectos negativos – acidez estomacal y reflujo gástrico comenzaron de a poco a ser más habituales en mi – sobre todo en las noches.

A los 31 me diagnosticaron esofagitis y tuve que disminuir mi consumo de café. Poco tiempo después me animé a incursionar en el café de grano y aquí fue cuando pude notar un verdadero cambio en mi salud. Recuerdo que comencé con una cafetera francesa roja que me regaló mi esposa, al comienzo compraba el café molido y me preparaba la jarra completa para todo el día.

Después de un tiempo, me animé por comprar una cafetera por goteo, las típicas de supermercado – y fue genial. Al comienzo me costó un poco porque requiere más tiempo y dedicación que simplemente hechar el café y agua caliente a una taza, pero rápidamente el proceso se convirtió en rutina, y hoy dejé en un 100% el café deshidratado o liofizado (tarro).

Y es que no es solo una cosa de sabor, el ritual de preparar el café en sí mismo es mágico y reconfortante. No hay como ese olor por las mañanas que sale mientras el café gotea, y uff esa primera taza del día es un verdadero privilegio.

Como Diseñador, el café ha sido sin duda mi mejor compañero, pero pasarlo de tarro a grano fue como una “subida de nivel” épica. Si aún no te animas a preparar tu propio café en casa, te recomiendo que lo hagas, ya que realmente vale la pena.

¿Cuánto cuesta beber café de grano?

Comencemos por la cafetera. Yo utilizo una por goteo básica, sin panel de programación. En los supermercados o MeLi puedes conseguir una para 6 tazas por alrededor de los $20.000.-

¿Y si quiero moler mi café?

Lo puedes hacer, es fácil. Puedes comprar un molinillo eléctrico básico por $12.000 o $15.000. Para que el ritual de la preparación del café no sea tan extenso, yo molía varios gramos de grano de café al mismo tiempo y los almacenaba en un frasco de vidrio.

Hoy prefiero comprar el café de grano molido, pero realmente es muy rico el olor que queda en el ambiente cuando mueles tu propio café.

Café de grano, ¿cuál comprar?

He pasado ya por algunas diferentes marcas como Lavazza, Lucaffé, Nescafé, Cruzeiro y Kimbo, y de todos estos, por relación precio/calidad, mi favorito es el Kimbo expresso italiano (Light toast) por su sabor suave y con un aroma muy pero muy rico. Recomiendo el formato de 1Kg, que cuesta alrededor de $16.000.-

¿Cuánto dura? Bueno, eso es relativo, depende de la cantidad de tazas que consumas al día. A mi me dura aproximadamente 1,5 a 2 meses porque me lo preparo suave (1 cucharada por 1 taza de agua), y me tomo unas 4 o 5 tazas al día.

Pero tomar café de grano, ¿es más caro?

Hace unos años yo diría que sí, pero hoy, la verdad es que tomar café de grano puede ser más económico que consumir el café de tarro.

Cuando pensamos en consumo individual, un tarro de 170 o 200 gramos de un Nescafé que te puede durar aproximadamente un mes te sale unos $8.000 o $9.000. Si quisieras 1 Kg del mismo, tendrías entonces que comprar 5 tarros por unos $40.000.-

Por su parte, 1Kg de café de grano molido, como el Kimbo que consumo yo, cuesta unos $16.000 a $18.000 con el envío incluido. Si ya tienes la cafetera en casa (americana por goteo, francesa, italiana u otra), no necesitas invertir en nada más.

Si no tienes cafetera, la inversión inicial es mayor obviamente, pero te darás cuenta que se recupera en poco tiempo.

La diferencia de precio, entre 1Kg de café de grano y 1 Kg de tarro puede ser de hasta un 50% menos.

¿Vale la pena? Totalmente, no es solo una cuestión de conveniencia para el bolsillo; el café de grano es más rico, y al menos a mí, me ayudó a aliviar los malestares de reflujo y acidez que tenía antes.

Entonces, ¿vamos por un cafecito? ☕️

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2 Comments

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